lunes, 25 de noviembre de 2019

Escribiéndole a la nada

No estoy listo para escribir de ti
no estoy listo para escribir de nada
no tengo tiempo ni de sentarme.
Vivo a prisa
no tengo tiempo de saludar a nadie
aunque te cruces no te voy a reconocer.

No siento nada por ti
lo siento todo
y aunque la suma de todo resulte nada,
me incomoda no saber qué decir de ti.

Fe de testo,
te amo
te detesto
y no quiero decirte nada.

Eres mi amor
el que a veces odio sentir.

Eres mi paz
esa que viene antes de tu tormenta,
mi intranquilidad, la ansiedad por abrazarte,
mi poema más cursi en una sentencia lírica;
la muerte por envenenamiento en una comedia mundana.

Conservo en la memoria los recuerdos
de la torpeza de volver a verte,
de los besos y caricias,
de tu sabor y aroma,
del sin sabor de tu apatía.

No estoy listo para escribir de ti,
no estoy listo para escribir de nada
no tengo tiempo de dejar de vivir
sólo estoy escribiéndole a la nada.



martes, 27 de marzo de 2018

*De las falsas seguridades

A veces me entran esos aires de grandeza y estupidez solo por tener una capacidad distinta a alguien más, por tener una mejor oportunidad o facilidad para algo, luego recapacito y me doy cuenta del fastidio en el que me convierto. Después veo esos aires de estupidez en otras personas y lo único que puedo sentir al respecto es lástima por mi, por ellos, por la especie humana. Somos tan estúpidos que creemos que un ego inflado de falsas mejores oportunidades es más importante que un bajo perfil y humildad de aceptar nuestra ignorancia. Nos encanta regocijarnos y jactarnos de todo lo bueno que somos o nos sucede. Amamos ser idolatrados, nos creemos dignos de admiración y elogio. Somos polvo del polvo, importantes para el desarrollo de nada realmente importante más que la construcción social.

martes, 27 de febrero de 2018

*De la falsa caridad

Nos preocupamos más por figurar que por contribuir. Es entonces cuando comienzan los problemas, las luchas de egos y los destellos de soberbia.
Pensamos más en lo que dirán de nosotros que en el impacto de nuestros actos. Nos importa un bledo las consecuencias y egoístas continuamos procediendo a nuestra conveniencia, pero maquillando los actos de caridad.
Es la cantidad más importante que la calidad y nuestro espíritu de servicio queda intacto, guardado y oculto.
No servimos sin beneficio ni ayudamos sin acumular bienes. Exigimos derechos como si hubiéramos luchado para conseguirlos. Evitamos obligaciones como si tuviéramos el poder de elegirlas. Nos pasamos la vida ignorando necesidades ajenas, riendo en los adentros del despojo que logramos por vivir como soñamos, sin darnos cuenta de cuan equivocados estamos.

martes, 14 de noviembre de 2017

Corta vida

Defendimos aquello que no debimos
para evitar la fatiga de estar vivos
y así entre sueños vivir tranquilos
por que vivos morir pedimos.

domingo, 15 de octubre de 2017

Aguacate

—No puedo ser quien algún día fui, olvídate de quien era, pues ya no soy; pero no pienses que seré así por siempre, tal vez mañana ya no lo sea. Y es que entre ser lo que soy hoy y lo que seré mañana, está lo que fuí, que evito repetir. Y aunque lo que ayer fui no define lo que soy hoy, tampoco dejará de ser importante para definir quién quiero ser...

—¡¿Qué estupideces dices?!, solo escúchate, pareces de esos drogadictos de la calle, ¿crees que esa letanía sin sentido que me acabas de decir te va a dar un empleo?, ¡dame un limón!

—Nada tiene que ver una cosa con la otra

—Si la vida te da limones, me los das a mí, pásame el aguacate. 

miércoles, 30 de agosto de 2017

Carta al cumpleaños

Carta al cumpleaños

Hoy es un día de contrastes. Es un día en el cual celebro a la vida y a la muerte, es un día en el cual las lagunas mentales se hacen presentes para situaciones que marcaron hito, en la corta historia de mi vida. Alegrías al por mayor y tristezas prominentes dejan claridad y aplomo en la figura y carácter que forman mi persona. Los años no pasan de largo, sólo suceden. Vivímos en una infinita espiral que pasa a la misma velocidad a la que se derrite el vidrio sin dejar atrás nada, sino manteniendo presente lo verdaderamente importante para la construcción de lo que seremos y donde estaremos el día de mañana.

           La vida no acaba con la muerte, comienza para quienes en tierra interactuando con su ambiente se quedan. Con la muerte nacen el siguiente escalón en el sentido común, la sabiduría de discernimiento, la realidad de nuestros sueños y pesadillas, la fuerza y coraje para enfrentar y sobrellevar las insatisfacciones del día, las que no soltamos y de las que nos preocupamos cuando aún no suceden.

Hoy es un día de contrastes, celebramos tanto a la vida como a la muerte, un día en el que los recuerdos tanto dulces como amargos suceden, un día en el que recibimos la bendición de Dios o de los dioses que nos arropan. Un día en el que nos inmutamos por la sorpresa, la alegría, la tristeza, el llanto, la concepción, la divinidad, la conciencia, el arrepentimiento, la justicia y el despertar. Donde atendemos al llamado interno de la voz de la razón y la constante de la madurez y el cambio, al soliloquio que nos empuja a cumplir las metas que desafían a nuestros límites.

viernes, 8 de enero de 2016

De la patada a la política

—Díganos, señor Blanco, ¿por qué quiere ser usted administrador público?
—por que sé que este país tiene mucho que dar, carnal
—de eso estamos seguros, por favor, ejemplifíque de qué manera usted usaría los recursos de la población para su beneficio. Imagíne que yo soy un ciudadano cualquiera, ¿qué me preguntaría para servirse de las respuestas?
—sí...

          A ver, ¿cuantos focos hay en su casa?
          —siete

          —¿tiene coche?
          —sí, una camioneta BMW
          —¿ah, tienes coche?, ¿sabes qué carnal?, o me das 2 mil varos cada mes o te parto tu madre a ti y a tu familia, ¿cómo la ves?



—¡Felicidades señor!, es usted apto para ser un servidor público, su método aunque un poco violento, es convincente, pero con nuestra noble instrucción aprenderá usted el arte de la sutileza. 

León Garma

lunes, 4 de enero de 2016

* De los tropiezos y aciertos

No es, lo que impresiona más al final de todo discurso, la redacción de lo que se dijo sino la convicción con la que éste se expresa. Y todo éxito comienza por convicción. 

lunes, 16 de noviembre de 2015

Martes, mes trece

El martes pasado de regreso a casa saliendo del trabajo, tuve un ataque de tos. Por tanto hacer esfuerzo, vomité las flemas que tenía, mismas que taponearon mi nariz y tráquea impidiéndome respirar. Al paso de angustiantes minutos tratando de jalar aire por la boca, sin tener mucho éxito, pude liberar mis fonas nasales y parte de la garganta para jalar el aire suficiente para seguir vivo.
Escuché esta canción en mi celular un par de horas después de haberme podido levantar, y pedir un taxi que me regresara a mi casa con todo y bici. Puse el "shuffle", me puse los audífonos y cuando escuché la frase, "Sentí el sudor y desaté mi alivio, la bocanada tuvo fuerza para responder", recordé la angustia de estar casi muerto. El coro, que en una estrofa dice, "complicado y aturdido, así me levanté", me hizo derramar una lágrima por tener la dicha de tener la astucia para conservar éste milagro, bendición, como quieran decirle, que llamamos vida.


Hasta ahora, ése primer respiro después de la momentánea muerte,  ha sido y será, el más recordado de todos mis respiros, pues con mi último aliento, y hasta mi último aliento, me aferro a la vida, al amor, a mi espiritualidad y a ésta mi casa, el planeta que llamamos Tierra. Esa sensación, del oxígeno entrando por tu nariz, recorriendo tu sistema respiratorio, llegando a tus pulmones calientes de la sangre que no circula, llegando a tu cerebro, que disipaba la esperanza de vida, nublando la vista, durmiendo extremidades, tratando de seguir conectado, ese aliento de vida brindado por el aire fresco; quedará como cicatriz en la piel de mi corta, pero experimentada vida.
— ¡Pancho, ya deja esa máquina y vente a comer!, ni que fueras a ganar un Óscar de literatura, se te va a enfriar, ándale.
— ¡Ya voy, mamá!, y no se llama Óscar, son…
— ¡Ay!, ya vente a comer

— Aah, sí, ya voy —me lleva la que me trajo, me cortó la inspiración y ya ni sé cómo voy a                 acabar mi relato. Pues ya así se lo entrego a la miss, total, no creo que me chingue.                                                                 

sábado, 31 de mayo de 2014

Memoría


Yo sé que no estás preparado, pero ¿quién lo está? Ni los más grandes y peligrosos hombres de la historia lo han estado. La sorpresa es mi mayor virtud. Pues aún cuando se sienten listos, no están ni cerca, de mi realidad.


No hay por que dejar que el frío nos abrace ni que el miedo te lo infundan los médicos, ¡Enfócate, Guillermo!. Pero, ¿qué saben los doctores? Ellos no tienen ni idea. ¡Matasanos!


Puedo sentir tus vibraciones muy bajas. No están en este mundo. Se sienten frías, secas. Como si les faltara vida. Como si les sobrara eternidad.
       — No diga pendejadas. Brujos, por eso nadie acude a ustedes. ¡Charlatanes!
       — No puedes evitar tu destino. No es tu voluntad la que decide. Agárrate de una voluntad superior y acéptalo. La muerte está rondando cerca de ti. Son días, los que te regala, antes de encontrarte con su guadaña.
       — Gracias por su ayuda. Y, ¿cuánto me va a costar el chistecito?
       — No importa, no hay precio que puedas pagar por la vida.


       Cómo chingados se me ocurrió ir con la bruja. Si no le creí a los doctores, que son hombres de ciencia. Que va a saber una bruja sin conocimientos. Si estuviera muriendo, lo sentiría, pero no siento nada... Necesito otra opinión.

*

Adelante. Ahorita viene el doctor...
       — Pase. ¿a qué debemos la visita?, señor...
       — Guillermo.
       — Dígame, ¿en qué le puedo ayudar?
       —Mire, yo sé que tal vez no sea su ramo, pero ya no sé que hacer. Hace dos semanas fui a hacerme unos análisis, porque siento un dolor. Es como un vacío en la boca del estómago. Hace tres días fui a recogerlos y me dijeron que era una enfermedad extraña. Según tres doctores, que vieron los análisis, me quedan de tres a seis días de vida. Pues la enfermedad va afectando al corazón y al cerebro hasta matarlos. No sé que hacer, ya fui con un chamán, porque me dijeron que podía ser mal de ojo. Ella me dijo que eran días los que la muerte me regalaba antes de encontrarme con su guadaña. Y no se me ocurrió nada más que venir con usted.
       — Vamos con calma. Dígame cómo y donde siente el dolor.
    — Empecé a sentir como si estuviera sofocado, un dolor en la boca del estómago.
       — El "plexo solar"
     — Como se llame. Y de repente me dan unas punzadas en la nuca y en el pecho. Desaparecen después de un momento y luego regresan, casi con los minutos contados.
      — Le voy a ser muy honesto. En mi experiencia como médico alternativo, he visto cosas que no me expliqué jamás. En toda mi carrera, han venido personas, como usted con los mismos síntomas, desesperados, sin saber que es lo que les sucede...
       — Ya dígame de una puta vez que me voy a morir.
      — No hay motivos para alterarse. Por los síntomas que usted presenta, creo que una infusión de hierbas pudiera ayudarle. Pero también, esos mismos síntomas pueden ser causa de muerte. Es decisión suya.
       — Bueno, deme de una vez ese té de hierbas.
     — Lo va a tomar una vez, hoy en la noche. Tómelo aproximadamente una hora antes de dormir, para que le haga efecto. Comenzará a sentirse raro, pero es por el té.


Ahora resulta que éste pinche doctorsito hippie, va a hacer lo que no hizo el doctor ni la bruja. No sé ni que tenga su té de hierbas. Igual y éste cabrón me termina de matar.
Pues, si me voy a morir, a la verga, que pase de una vez.

*

... ¡No mames!, qué chingados está pasando.
       Ya me estoy muriendo. Sí, la gente que se va a morir ya sabe que se va a morir. Pero aún no estoy listo. No he hecho muchas cosas.
        —¡Yo sé que no estás preparado!, pero ¿quién lo está? Ni los más grandes y peligrosos hombres de la historia lo han estado. La sorpresa es mi mayor virtud. Pues aún cuando se sienten listos, no están ni cerca, de mi realidad.
       —¿Qué haces aquí? Entonces es cierto. Ya me voy a morir.
     —Sí, vengo por ti, por tu alma vieja que debe tanto al universo. Vengo a cobrar, lo que has hecho. Pero aún tienes un pendiente y no puedes irte, hasta que lo cumplas.
     —Tengo muchos pendientes. ¿qué va a pasar con mi trabajo? Mi madre, pobre de mi madre, ella va a sufrir por mi muerte. Mi casa, ¿quién la va a pagar?. Mis deudas, ¿quién las va a cubrir sino mi familia? Qué debo hacer, se piadosa y ayúdame. Dame más tiempo.
      Nada de lo que puedas hacer en este mundo me interesa. Te queda poco tiempo. Mañana a las 5:40 a.m. vendré por ti, para entonces, ya estarás listo para irte.
       — Siete horas no me alcanzan para resolver todo.
      El tiempo es justo y perfecto para que tu ciclo sea cerrado, ya te llegará la ayuda que necesitas.

       No me puedo ir, no debo irme. No puedo resolver en siete horas mis deudas, no puedo hablar a mi trabajo y renunciar por que me voy a morir, pensarán que estoy loco. No, no, tranquilo, es sólo un sueño. A ver, si me pellizco... ¡Ah!, si me dolió. No es un sueño. Mi mamá se va a enojar porque nunca pinté la casa. Pero ella también me traía en chinga. Pero, es mi “jefita”, no me puedo enojar con ella, ella me dio la vida...
       ¡Claro!, ella me quería enseñar como es la vida de dura para que yo pudiera ser un hombre de bien, cómo mi papá.
       Ése cabrón presumido, siempre ostentando que podía comprarnos lo que fuera, pero nunca nos dio cariño... ¡Oh!. Ése era su modo de demostrarnos cariño, comprándonos cosas. “El amor más puro, es aquél que en silencio, se sabe y regocija, a través de la mirada del sentimiento mismo”. Mi viejo, sus ojos tan llenos de amor y tan vacíos de soberbia. Pobre, y yo tanto que lo juzgué. Ahora no le podré decir que lo amo. Tanto que me dieron mis papás, mi hermano, mi novia. Chingada madre. El pedo no eran ellos, el pedo era yo. Yo me ofendí, yo me sentí mal, yo cargué culpas, yo me hice irresponsable. ¡Ay Dios!, y yo echándole la culpa a la gente. Pues sí, es más fácil culpar a los demás.
       No merezco estar en este mundo. ¡Dios!, qué es todo esto. Claridad entre penumbras. Ahora tengo todas las respuestas a mi alcance. Justo cuando me llega la hora de partir. ¿Por qué no antes?, ¿por qué no cuando me sentía deprimido? Estoy listo para irme. Creo que haré menos daño si no estoy aquí. Aaah — suspiro —. Ahora puedo irme.


Tu momento ha llegado. Es hora de partir. Despídete de todo lo que conocías.
       — Es inevitable sentir paz, a pesar de saber que moriré.
       — Ahora, tomaré de ti, el recuerdo de tu última pareja y el primer recuerdo molesto de tu niñez. Entre esos dos puntos se encontraba tu desvío. Te perdiste en el rencor a la gente, en la avaricia de tu trabajo, en la lujuria con tus parejas, en la gula de lo inservible, en la pereza de tu vida, en la envidia a tus semejantes y en la soberbia de tu persona. Estás completo ahora. Tu ciclo se ha cerrado. Tu alma vieja se ha redimido, has pagado. Tu muerte, se cumplió. Tu vieja conciencia ha muerto. Has renacido para hacer lo debes hacer de manera correcta.
       — Pero entonces, ¿no moriré?, ¿no me iré de este mundo?
       — Has muerto sí. Murió tu viejo “yo” y renació uno nuevo. Tu resurrección llegó. Tu cuerpo se queda en este mundo. Y tu condena será transmitir el mensaje. No harás actos que condenen de nuevo a tu alma con consecuencias fatales. Has ganado libertad con esta condena. Dirás que has burlado a la muerte.


... Cinco cuarenta de la madrugada. Justo el tiempo en el que me lo anunció. Todo esto fue un sueño. No creo que haya sucedido. Es científicamente imposible. Todo fue una fantasía, acto de mi imaginación. Necesito dormir. Necesito no pensar.

*

¿Usted aquí? Pero... ¿cómo?
       — Me tomé el té doctor y algo muy extraño sucedió. Me anunciaron la hora de mi muerte.
       — Pero, usted debía morir, todos los síntomas apuntaban a eso. El té que le di, sólo era manzanilla y hierbabuena. Dígame cómo ha burlado a la muerte
        — Sólo logré engañarla. No sé cómo. Pero aquí estoy.