sábado, 24 de mayo de 2014

Descontento

¿Le marcaré? No, no, no, no la quiero molestar, ¿si se enoja?, ¿si deja de hablarme por eso? Creo que mejor me espero. Al fin que no es tan importante.

      —¿Bueno?, hola, ¿como estás?, justo estaba pensando en mandarte un mensaje.
    —Hola, muy bien, llegando a mi casa, tuve un día muy pesado. Los niños me están volviendo loca, pero son un amor. Hoy uno de mis alumnos me llevó una flor, dice que soy su novia, ¿tu crees?
     —Ja, pobre chamaco. Eres su primer amor y no sabe lo que le espera contigo. Jaja
     —Ay cálmate, no soy tan mala.
     —Jaja si supiera.
     —¿Y qué tal estuvo tu día?
   —Bien, hoy tuve que visitar a un cliente muy quisquilloso. El muy cabrón hizo que alargáramos el proceso de la venta, pero va a caer. Le voy a marcar mañana a ver si no se fastidia de la insistencia.
     —No te preocupes. No creo que lo haga, tu estás haciendo tu labor. Él lo entenderá.
     —Eso espero, caray, por que es una buena lana.
     —Pues no dejes de insistir, igual y cae. Oye guapo, te dejo, por que estoy muy cansada y mañana hay que trabajar.
     —Vale, bonita, descansa. A ver si nos vemos mañana, te invito a comer ¿qué dices?
   —Está bien, te aviso cuando salga de la escuela, ¿vale?, mientras descansa y que tengas dulces sueños.
     —Perfecto. Bonita noche, descansa. ¡Beso!

      Seguro, esta cabrona, me dijo que sí por lástima, ¿quién se cree teniéndome lástima? Mañana le marco para cancelar la salida.


Hola, linda, ¿cómo estás?
     —Bien gracias ¿y tú? 
    —De maravillas. Oye, no podré verte hoy, tengo cita con el cliente que te dije ayer y es muy importante, ¿lo dejamos para mañana?
     —Mmm, está bien.
     —Discúlpame, bonita, te lo compenso mañana
     —Está bien, no te preocupes, mañana vemos
     —Gracias. Linda tarde, te veo mañana
     —Bai.

Para que aprenda quien manda. ¿Qué cree, que puede hacer conmigo lo que se le antoje? Ya mañana le haré algo especial, pero hoy tendrá que aprender su lección.


Le marqué en la mañana, para saludarla y quedar para vernos. Pero no tenía muchas ganas de verla, es raro; cuando sé que ella está disponible, ya no quiero verla, pero cuando no me busca, siento la necesidad de saber de ella. ¿Qué me pasa doctor?, ¿me estaré volviendo loco? La quiero, pero no sé si sea saludable, o sea bueno. Ya no sé. Por eso te marqué hoy.
      ¿Qué es lo que te molesta?
     —Pues que no me atienda, parece que a Bea, no le interesa en lo absoluto lo nuestro.
     —No de ella, Julio, de ti.
   —No lo sé, no había pensado en eso. Sinceramente, no estoy contento en como he llevado esto; mi vida, mi trabajo. De hecho no estoy bien con nada, siempre quiero algo distinto.
     —¿Y estás contento?
     —No del todo. Me gusta mi trabajo, pero no me llena, me aburre muy rápido y la rutina no es algo muy de mi agrado.
    —Tú lo acabas de decir: “la rutina no es algo de tu agrado”. Trabaja en eso. La rutina no es del todo mala pero es necesaria en nuestras vidas. Imagina que yo en vez de citarte como lo hago. Te citara dos horas antes de comenzar la sesión, sin importarme tu tiempo. ¿Como te sentirías?
     —¡Encabronado!
   — Justo por eso es necesario llevar un control en los tiempos y crear una rutina saludable.
     —Pero ella...
   —No hay pero que valga. Si quieres vivir bien, en este mundo, tienes que adoptar costumbres ajenas que no te gustan. Trabaja en eso. Empieza haciendo una pequeña rutina con Beatriz. Y sentirás un cambio gradual en ti. Todo es consecuencia de nuestros actos. Después de un tiempo se te hará fácil. Puedes comenzar con tener algún detalle con ella, envíale un mensaje, escríbele una carta, salúdala de buenos días. Pero hazlo porque te nace, no porque quieras quedar bien y hacerle creer que estás cambiando. No esperes que te conteste. Si se lo enviaste fue para que lo sepa. No para que te reconozca que la quieres, o que te acordaste de ella
    —No lo entiendo, es muy contradictorio esto. Si quiero estar bien con ella, le tengo que hacer detalles, pero no tengo que hacerlo por capricho de estar bien con ella, sino para estar bien conmigo, pero no se los tengo que enviar siempre, sino cuando me nazca hacerlo. Ah, no entiendo.
    —Piénsalo toda esta semana, medítalo. Verás que no es tan confuso, ni difícil como parece. Es más sencillo cuando lo practicas. Te vas a sentir mejor contigo
    —No sé qué decir.
    —Tómalo con calma, nada va pasar si lo intentas. Acuérdate siempre de esto: “Lo que te choca te checa”. ¿Qué conductas de los demás te molestan? Obsérvalas y vas a ver son las que tienes más arraigadas. Te veo en la siguiente sesión.

¿Que se cree ese petulante doctor? No, a ver, calma, “lo que te choca te checa”. No seas soberbio y escucha... Oh, ja. Le dices petulante a Virgilio y tú estás siendo más petulante. Ja, ja. Hasta parece magia, chinga'. Le voy a mandar un mensaje a Bea: Hola, beabé, ja, oye entonces mañana nos vemos. ¿Te he dicho que te quiero?. Parece que este cabrón me sacudió la cabeza y me sacó la mierda. Como si fuera humo. Ahora puedo ver las moscas, ahí volando al rededor de la mierda y humo... Ojalá ahorita tuviera un cigarro. Ja, la vida es una mierda.

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